Cuéntame un cuento

por | 7 Mar 2016 | , , | 4 Comentarios

cuéntame un cuento
cuéntame un cuento

Mis hijos, como todos los niños, adoran los cuentos. Les gusta que se los lea, que se los enseñe pero sobre todo, y ante todo, que se los cuente.

La pequeña tiene casi tres años y una súper amiga que por desgracia vive a 500 kilómetros que es su compañera inseparable de cuentos. En realidad, de un cuento. Todo empieza el día que mi amiga-madre les cuenta la historia de los tres cerditos. Andaban por aquellos maravillosos años cerca de los dos lereles y claro, cada niño era un cerdito. Mi hijo mayor, el mayor (le encanta el rol de cerdito currela ingeniero que hace una súper casa de ladrillos y cemento), la amiga hija la mediana (se lleva una semana con la mía, así que es mucho, pero mucho mayor que ella) y mi peque, la menor de los puerquecillos. Pasaron un fin de semana viviendo estupendas aventuras, cada una metidísima en su pequeño gran papel.

La cosa no paró cuando regresamos a casa, y además coincidió con que les regalaron el susodicho cuento. Nos pedían una y otra vez que se lo contáramos con los papeles súper afianzados, está claro, la amiga hija, a pesar de estar lejos, es parte inamovible de la historia. Al principio lo cuentas encantada y alternas libro con la historia verbal, pero no tardamos mucho padre y madre en estar hasta las mismísimas de la misma historia. He llegado a quedarme literalmente dormida mientras la contaba. Y en realidad aquí empieza lo bueno.

Ya les contábamos la historia un tanto deformada porque a mí eso de que el lobo se los quiera comer y que siempre termine con el pobre carnívoro con el culo escaldado y humillado como que no me va. Así que normalmente el cuento tenía un argumento algo diferente y con un final aceptable (para nosotros, claro). Pero los niños han ido creciendo, y la historia con ellos. Ha pasado casi un año desde entonces y los tres cerditos y el lobo han vivido grandes aventuras, versando algunos de los títulos así: los tres cerditos en moto, los tres cerditos buceadores, los tres cerditos recorren el mundo en avioneta, los tres cerditos pedorreta (éste les vuelve locos), los cuatro cerditos escaladores (se añade algún peque amigo de la benjamina). Al caprichoso lobo también le ha pasado de todo, claro que no me extraña con las artimañas que utiliza el tío (esta noche le ha metido una mofeta en la cabina del avión al pequeño trío. Total, todo para quitarles la merienda). No sé cuánto durará esta etapa pero lo cierto es que nos está obligando, cuanto menos, a ser muy creativos (y a reírnos mucho, desde luego). Ah, por supuesto los sucesivos encuentros con la peque amiga han estado plagados de historias de cerditas.

¿Los beneficios de crear tus propias historias?

1. Siempre he tenido un punto anárquico, no me gustan que me den las cosas hechas y suelo improvisar por el camino. Tampoco me gustan las moralejas ni dar lecciones a través de las historias (¡¡¡aunque a veces no lo puedo evitar!!!). Por eso me gusta inventarme o cambiar los cuentos. La otra noche, por ejemplo, después de una tarde en que llamaron unas 20 veces princesa a la peque, con todas las connotaciones que esa palabra tiene (condescendiente, buena, colores pastel por todas partes, etc) no pude evitar contarle un relato breve. En ese relato la princesa se enfadaba, se manchaba, se ponía pantalones y rompía con el rol que le ha sido asignado. La niña estaba feliz, aunque creo que algo sorprendida porque mi tono revelaba cierta rebeldía. Así que, tú cuentas tú decides y te puedes permitir, si quieres, huir de los estereotipos.

2. Ellos también crean: cuando empiezo a contarles la historia me interrumpen infinidad de veces para hacer sus aportaciones, de ese modo, ellos también están creando un cuento a su medida y se implican en él.

3. Desarrollan su imaginación: al no tener unas ilustraciones que les orienten, dan rienda suelta a su imaginación. Los paisajes, los personajes, y todos los objetos que salgan en el cuento estarán única y exclusivamente en su pequeña cabecita…

4. Aunque muchas veces cuesta arrancar, lo maravilloso de esto es que durante un buen rato vuelves a convertirte en una niña y disfrutas como la que más de la historia.

Y tú, ¿cómo te transformas en niño o niña?

4 Comentarios

  1. Arri

    Me ha hecho recordar mi particular versión de los tres cerditos, con final feliz, en la que el lobo termina haciéndose vegetariano e invitando a los tres hermanos a cenar en su casa.

    La verdad es que no hay nada como que te pidan el mismo cuento todas las noches, yo también soy de dejar volar la imaginación e inventar. Así es mucho más entretenido.

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  2. Ana

    Gracias por compartir tu experiencia con nosotras, Arri. Nuestros tres cerditos han terminado invitando al lobo, pero nunca ha sucedido a la inversa. Me lo apunto!:)

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  3. Luz

    Es que no tiene nada que ver leer un cuento con contarlo! Cuando lo cuentas y te miran con esas caritas, tienes que esforzarte por llevar la historia un poco más allá cada vez y no defraudarles.

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  4. Pablo

    Mis cuentos son casi siempre improvisados y me encanta que mis hijos participen. La mayor parte de las veces eligen los personajes y dónde trascurre la historia. Siempre en tono de humor y me hace tanta gracia a mi como a ellos. Así es como me convierto en niño.

    Responder

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