Del saber popular y otras ciencias

por | 1 Jul 2016 | , , , | 0 Comentarios

del saber popular y otras ciencias
perdón ¿decías... ?

Existe una ciencia en nuestra sociedad que goza de gran reconocimiento. Se basa en la observación empírica y no necesita ser contrastada en ningún laboratorio más que en el de la calle. Nunca se equivoca. Es ciencia de chuparse el dedo y adivinar por dónde sopla el viento, es la ciencia de la entrecerrar un ojo mientras el otro observa agudo, es la ciencia saber las cosas porque “siempre han sido así”. Es la ciencia de la opinología. ¿La conoces? Todos hemos sido o somos grandes opinólogos en muchos momentos cotidianos, y realmente, es algo muy arraigado en nuestra sociedad y no tiene por qué ser nocivo siempre que se realice según las premisas siguientes: el respeto, la cautela, la no intromisión, y la aceptación de que cuando se lanza un precepto, se puede estar equivocado.

En la crianza, embarazo y lactancia, como en muchos otros ámbitos, esta ciencia está muy extendida (tan extendida que pocos, o nadie, escapamos de ella, seamos sujetos activos o pasivos). Pero, resulta que de vez en cuando, las “otras” ciencias se atreven a cuestionarla. He aquí algunos ejemplos:

Premisas de la opinología a las que quizás te hayas enfrentado ya, o seas susceptible de hacerlo, y su contraargumento:

1. Tu leche no alimenta: la leche materna es el mejor alimento que puede tener un bebé, el más completo. Que nada ni nadie te haga dudar de ello. Y la mejor forma de que la producción sea siempre la adecuada, que el bebé mame a demanda.
2. Tu hijo o hija se queda con hambre: Si toma a demanda, recibe el suficiente alimento. Ahora bien, en algún momento (normalmente en torno a los 3 y 6 meses, aunque también puede pasar en otros periodos), los bebés pasan las denominadas “crisis de crecimiento”. Se vuelven inquietos, parece que el pecho no les sacia porque hacen tomas cortas y frecuentes y están más quejumbrosos.
Estas crisis suelen durar unos dos o tres días y tienen su función: regular la cantidad de leche que la mamá producirá durante las semanas siguientes.
3. A partir de cierta edad del niño (normalmente cuando empieza a caminar), la leche se convierte misteriosamente en… ¡agua! Es un milagro, casi equivalente al de los panes y los peces: y de nuevo, no. Tu leche nunca se convertirá en agua. Sea como alimento exclusivo o sea como complementario, siempre será muy nutritivo.
4. Usa la teta de chupete: ¿No será que usa el chupete como teta? Que no pasa nada, por cierto. Lo único a tener en cuenta es que se recomienda no darle el chupete durante el primer mes para que no interfiera en el establecimiento de la lactancia.
5. Al dar el pecho excluyes al padre de la crianza: Bueno, como la crianza no sólo consiste en dar teta, el padre puede participar en muchas otras tareas. Puede cambiar pañales, pasear con los niños, dormirles, abrazarlos, acunarlos…
6. Lo que comes afecta a la leche: De nuevo, negativo. La composición de la leche apenas depende de lo que coma la madre. La alimentación como mucho interfiere en el sabor y el color de la leche, lo que no es malo. En todo caso, hay que evitar ciertas sustancias como el alcohol y controlar otras como la cafeína. Y, por cierto, también hay muchos medicamentos compatibles con la lactancia (véase www.e-lactancia.org, web maravillosa y súper útil donde las haya). No suframos sin necesidad, por favor.
7. Cuando estás embarazada, si tu barriga es redonda, tendrás niña; si es puntiaguda, niño: La tripa de la madre durante el embarazo no está relacionada con el sexo del bebé, sino con otros factores como la anchura de la pelvis de la madre, de si se trata del primer o segundo embarazo, por la musculatura abdominal, por la posición del bebé o por la altura de la gestante.
8. Si tienes ardores durante el embarazo, el bebé tiene pelo: De momento, no se ha encontrado nada que asevere que el pelo de los bebés libere algún tipo de sustancia que provoque acidez…
9. Hay que dejarles llorar para que ensanchen pulmones: Los pulmones de los bebés no van a fortalecerse por dejar que lloren. Cuando un niño llora, es porque necesita consuelo, o porque tiene frío, o hambre, o sueño, porque está nervioso…. En resumidas cuentas, porque necesita que le atiendan.
10. Si les metes en la cama a dormir contigo, ya no los sacas: colechar con tu bebé o niño, sea en cualquiera de sus formas, es algo realmente reconfortante tanto para los padres como para los hijos. En muchos casos permite que los despertares de la madre al dar el pecho sean más livianos, lo que mejora el sueño, y las necesidades de los más pequeños se pueden atender también de forma más rápida (sin levantarse para cambiar de habitación) lo que también tiene las ventajas para el sueño. Sea como sea, los niños salen de la cama de sus progenitores (y a veces por su propio pie…).

¿Te resultan familiares estas frases? ¿Cuáles has escuchado tú?

2 Comentarios

  1. Elsa

    Ahhh, falta el de “le vas a mal acostumbrar” por cogerles en brazos cuando lo necesitan, o portearles, como sí necesitaran más cualquier “posa bebés”, siendo realmente una necesidad de los cuidadores. Los bebés necesitan el contacto y calor corporal para tranquilizarse en el nuevo medio en el que se encuentran, el aéreo, respecto al acuático en el que han estado los primeros nueves meses de su vida.

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    • Ana

      Sí, tienes razón, Elsa. Lo acoté a 10 para que no resultara muy pesado pero la de los brazos estuve a puntito de ponerla. Con lo a gustito que van 🙂

      Responder

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