Destetar cuando lo decide la madre

por | 15 Ene 2016 | | 0 Comentarios

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Destetar cuando lo decide la madre
Otra vez teta? Destetar cuando lo decide la madre

La lactancia nos ha colmado a mis hijos y a mí de felicidad, satisfacción, contacto, amor y alimento a muchos niveles; sin embargo, no nos hemos librado de los dos grandes hitos de esta especie de embarazo extrauterino:
-El primero, establecer la lactancia , sobre todo, con el primer hijo
-Y el segundo y último: destetar
Con el primer hijo suelen aflorar dudas, inseguridades y por mucho que una lea y se haya preparado de antemano, finalmente la realidad se impone y cuesta mucho trabajo, sudor, lágrimas (y a veces hasta sangre) conseguir que ese pequeño ser que tienes en los brazos mame de manera correcta, sin hacerte daño y succionando toda la leche que necesita.

Afortunadamente cada vez hay más redes de apoyo a la lactancia y una creciente conciencia acerca de las incomparables virtudes de la leche materna frente a cualquier copia comercializada, por lo que a poco que una se informe encuentra personas que de forma voluntaria y generosa te indican qué posturas adoptar, cómo mantener el contacto piel con piel, qué consejos seguir y en cuestión de días y semanas, ya tenemos a la díada madre-bebé funcionando a la perfección en un ciclo de retroalimentación constante que puede durar mucho tiempo. De hecho es aconsejable que así sea. (Recordad que hasta los 6 meses la lactancia materna ha de ser exclusiva y a partir de ahí la AEP y la AAP recomiendan la lactancia materna combinada con otros alimentos hasta los 2 años, como mínimo).
Sin embargo, después de toda esta maravillosa relación de mimos, miradas, calorcito y leche, suelen pasar tres cosas:
1. Que los dos miembros de esta relación sigan encantados y quieran seguir manteniendo la lactancia, cosa que puede ser especialmente satisfactoria sobre todo si la madre ha vuelto al trabajo y se ausenta algunas horas al día. Entonces el reencuentro es mucho más tierno y dulce para ambos si la lactancia se mantiene.
2. Que el bebé se destete solo. Es algo que nunca he vivido de cerca, pero me han contado a veces sucede.
3. Que la madre, especialmente a partir de los dos años, se encuentre cansada o que cada vez le cueste más seguir dando de mamar. Atención: se planea destete.
Los casos 1 y 2, no requieren intervención, pero el 3… ay, si te toca estar en el caso 3… Ya puedes releer todos los libros de lactancia que compraste uno o dos años atrás en busca del deseado capítulo “Destete”, ya puedes rastrear Internet y preguntar aquí y allá, que no encontraras lo que buscas ni lo que necesitas.
Personalmente los destetes que hemos vivido en casa, han sido procesos largos, desde los primeros síntomas de “Uff, ¿otra vez teta? ¡Qué pocas ganas tengo!” a “Ésta es la última vez que mamas, mi amor”, a veces pasan meses porque no se trata de una decisión que, al menos yo, haya podido tomar de manera irrevocable. Siempre he escuchado por ahí que para iniciar el destete se aplicase la regla “no ofrecer, no negar”, pero cuando tienes un niño que lo único a lo que aspira en un día normal es a batir récords de succión láctea, esa regla tan respetuosa y bonita, simplemente no sirve. Y entonces hay que ir un poco más allá y empezar a negar. Es muy duro negarle a un hijo algo que siempre le ha sido ofrecido con el mayor de los deleites; al niño le sienta mal y la madre se siente horriblemente culpable y egoísta. Algo que funciona muy bien es hablar directa y claramente con los niños, que entienden muy bien cuando se les habla desde lo profundo de nuestro corazón los motivos por los que no vamos a seguir amamantándoles. Lo complicado es cuando estamos hechas un lío y solo nos acordamos de negarles el pecho cuando estamos agotadas y no podemos hablar con calma, en mitad de la noche y a partir de la ¿sexta? toma; ése no es buen momento, creedme, lo he probado.
En el momento en que decidí dejarlo, que supe que yo era capaz de dar amor de maneras muy diferentes, no hubo problemas y fue todo muy fácil. Un par de pucheros cada uno por su lado y luego a darnos muchos mimos. Pero, por supuesto, nunca fue una decisión radical. Antes de destetar por completo, fuimos reduciendo tomas, primero las del día, anticipándome a cualquier situación en la que pudieran demandar, siendo más paciente, más benévola; si por ejemplo, les negaba el pecho, les ofrecía a cambio algo que les gustara muchísimo + ración extra de mimos. En cuestión de días, la situación se va relajando y lo que al principio te parece un imposible, se convierte en una rutina habitual.
Cuando llega el día en que ya no mama definitivamente es importante vigilar el pecho, para que no haya congestiones, aunque si el destete ha sido paulatino no tiene por qué haber problemas. Y prestar más atención al niño, darle más mimos y caricias y empezar a disfrutar de esa nueva relación que surge entre ambos.
Nota: Algunos niños a pesar de dejar de mamar, sienten la necesidad imperiosa de tocar el pecho de la madre para coger el sueño o para aquellas situaciones en las que antes requerían el pecho. A veces dura mucho, pero es algo que se pasa y que para nosotros fue un segundo destete, pero esa vez, no dirigido.

Luz Morcillo. Wemum

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