¿Literatura infantil?

por | 20 Feb 2016 | , | 2 Comentarios

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literatura infantil

A través de los escáneres que han podido monitorizar la actividad cerebral de personas voluntarias, los científicos, psicólogos y académicos de la lengua inglesa de la Universidad de Liverpool han descubierto que la lectura de obras de autores clásicos tiene efectos beneficiosos para la mente, frente a las lecturas adaptadas tan de moda en las escuelas para acercar la literatura al lector actual. Algunas de estas ventajas son que acapara la atención del lector y que desencadena momentos de introspección reflexiva.

Los escáneres demostraron que cuanto más compleja es la prosa y la poesía, mayor la actividad eléctrica del cerebro, de manera que los científicos han sido capaces de estudiar la actividad cerebral en respuesta a cada palabra y expresión de los textos.

La investigación también ha puesto de relieve que la lectura de poesía aumenta la actividad en el hemisferio cerebral derecho, concretamente la de un área relacionada con la memoria autobiográfica, lo que ayuda al lector a revisar sus experiencias personales a la luz de lo que lee.

La lectura de este descubrimiento me trae a la memoria un artículo que leí hace tiempo de Vega Martín (experta en educación creadora, Diraya), llamado “Descubrimiento del libro y la literatura”; ya antes había tenido el placer de escuchar a José Miguel Castro (también de Diraya) hablando vehementemente en favor de la literatura y en contra de la llamada literatura infantil: ese invento moderno para vender libros hinchables y descafeínados para niños.

Según Vega Martín, a los niños hay que acercarles la literatura tal cual, pues la clasificación no ha de hacerse distinguiendo entre literatura infantil y literatura para adultos, sino distinguiendo entre buena o mala literatura; especialmente hay que leerles lo que a nosotros nos apasione, pues si no nos apasiona lo que compartimos con los niños, difícilmente ellos sentirán atracción alguna por lo que les mostramos.

Éste es un debate interesante, pues la industria editorial rebosa de productos dirigidos al público infantil y juvenil, con limitaciones en cuanto al lenguaje y también en cuanto a las imágenes; según Vega Martín, las ilustraciones de los cuentos dan una imagen estereotipada de la realidad y limitan la imaginación de los niños.

Como estuve en contacto con las ideas de José Miguel Castro y Vega Martín cuando mi primer hijo todavía era un bebé, he podido probar de todo con ellos. Les leo todo lo que me piden, porque basta con que me vean leyendo algo para que me pregunten y me pidan que les lea en voz alta, ya sea el periódico, una revista, o un libro de cualquier tipo -haciendo, obviamente algunas restricciones por sentido común-. Pero también tienen libros dirigidos al público infantil, con dibujos esquemáticos, con fotos, sin ilustraciones, de cualquier tipo. Y según mi experiencia, puedo decir que si se trata de cuentos clásicos, prefieren la versión oral a la escrita, no hay nada que reemplace el relato cara a cara; y que si se trata de literatura clásica el nivel de atracción que sienten es enorme, y no deja de sorprenderme que mi hijo de seis años sea capaz de escucharme leyendo la Odisea tanto tiempo como yo aguante hablando en voz alta -y siempre que me salte las partes sobre genealogía porque, según él, son un rollo-. Creo que el porcentaje que entiende o asimila de lo que leo es más bien bajo cuando se trata de este tipo de lecturas, pero eso no me preocupa, y tampoco le preguntaría qué ha entendido, porque no se trata de eso. Se trata de acercarle la palabra, la emoción que a mí me transmite y la pasión que siento por aquello que leo, ya sea en español o en lenguas que él todavía no entiende. Os animo a que les leáis a vuestros hijos aquellos libros que a vosotros más os conmuevan para transmitirles lo que es el amor por la literatura. Y si alguien duda, ya veis que hasta existen evidencias científicas que al respecto.

¿Y vosotros, qué leéis a vuestros peques? ¡Contadnos vuestras experiencias!

Lecturas recomendadas: Como una novela, Daniel Pennac. Ed. Anagrama

Educación Creadora. Descubrimiento del libro y la literatura. Vega Martín

Luz Morcillo. Wemum

Imagen de Jay Mantri

2 Comentarios

  1. arri

    Yo empecé leyéndole a la mayor, cuando aún tendría dos años, los típicos libros “para niños”: esos de hojas duras en los que te cuentan en cinco frases las tribulaciones de un pollito amarillo muy mono que tiene problemas para meterse en el agua. Luego pasamos a algo más elaborado: Popi y sus hábitos de higiene, comida y sueño… y me cansé de aquello, eran libros vacíos de contenido. Recordé lo que me cautivó la historia del Cid cuando la conocí de pequeño y le estuve leyendo durante varias noches una versión que tenía por casa del “Cantar de Mio Cid”. La experiencia fue increíble, para los dos.

    Y esa misma actitud la he empleado para otros ámbitos de nuestra relación: les enseño la música que a mí me gusta y fascina, les cuento las historias que me apasionan y les hablo de las películas y libros que me han marcado. A nosotros nos funciona.

    Responder
  2. Luz

    Es que si no compartes cosas que te apasionan, qué compartes con tus hijos? Cuando les he leído libros “más de mayores” ha sido porque yo quería leer! y la única manera de que me dejaran era leyéndoles también a ellos y hacerles partícipes. Gracias, Arri!

    Responder

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