Papá trabaja hoy desde casa

por | 10 May 2016 | | 0 Comentarios

papá trabaja hoy desde casa
papá trabaja hoy desde casa

La semana pasada leía en la prensa una noticia que me pareció interesante: David Bravo, diputado de Podemos por Almería en el Congreso, no repetirá en las próximas elecciones generales por motivos personales. La decisión está relacionada con la crianza de su hijo, como él mismo explica en un tuit posterior.

Lo que más me llamó la atención fue la respuesta del propio David a la información que se había publicado (puedes leerla aquí: https://twitter.com/dbravo/status/728647528116260864.

DAVID BRAVO

 

Renunciar a una proyección profesional para poder criar a un hijo es algo loable y digno de admiración. Es cierto que seguirá trabajando en su campo, la abogacía, como él bien explica; pero dar este paso no es algo que se vea a menudo.

Desde siempre las madres han estado renunciando a su vida laboral y a gran parte de su propia libertad para dedicarla a la crianza de los hijos. El padre era quien mantenía económicamente a la familia. Seguramente esto es así desde que nuestros antepasados de las cavernas se dividían el trabajo entre salir a cazar o criar a los hijos, aunque seguramente habría tribus en las que se estilaba más recolectar bayas, raíces y frutos que jugarse el tipo ante un bisonte enfadado… Sería interesante saber cómo se repartían ellos el trabajo de la crianza.

Cuando accedes al mercado laboral te quieres comer el mundo ¡y vaya si te lo comes! Metes más horas de las que puedes, porque eres un (o una) fuera de serie. Te comprometes con todos los proyectos posibles y subes el listón de tus propias exigencias hasta un tope difícil de alcanzar. No hay hijos. No hay responsabilidades y “sabes” que el sacrificio merece la pena bien por el dinero o por la proyección profesional. Pero con la llegada del primer bebé te surge la duda de si estarás haciendo lo correcto, tantas horas… tan lejos de mi bebé… ¿Y si es AHORA cuando de verdad me necesita? Es tan pequeño, tan indefenso… Lees aquello de que lo importante es dedicarles tiempo de calidad y te desesperas aún más pues cuando llegas a casa sólo tienes ganas de tirarte en el sofá a descansar (https://wemum.es/tiempo-de-calidad-o-tiempo-sin-mas/) Te planteas que algo no está bien, reflexionas sobre aquello de “trabajar para vivir en lugar de vivir para trabajar”, sobre lo rápido que se pasará su infancia. Y claro, lo pesas en la balanza, ésa que en un platillo tiene a tu corazón y los patucos de tu bebé y en el otro la realidad del día a día de un trabajo que quizá ya no te motiva como antes; tu cerebro límbico, el de las emociones contra el cerebro racional, el que te pregunta si esto es lo que quieres hacer el resto de tu vida y te plantea alternativas posibles. Para ponerlo aún más difícil, el estereotipo del hombre de éxito, autosuficiente económicamente, hace que los padres que quieran implicarse más en la crianza de sus hijos se sientan cuando menos “bichos raros” (https://wemum.es/de-supermujer-a-la-paradoja-de-las-nuevas-masculinidades/) Mal empezamos cuando alguien soltó aquello de los hombres no lloran, piensas, ¡pues claro que lloran! y necesitan estar con sus hijos.

¿Y se puede conciliar vida laboral y familiar, eso existe de verdad? ¿Cómo se hace? Pues hoy en día, en España difícilmente. Que imposible no es, eso es cierto, pero que es una cuesta arriba también lo sabe cualquiera. Si tienes un trabajo por cuenta ajena tendrás que ajustarte al horario que te marque tu jefe o empresa y si trabajas por tu cuenta casi peor, que muchas veces uno puede ser un verdadero tirano consigo mismo, y el miedo a que el mes que viene no sea tan bueno como éste hace que muchos aprieten siempre al máximo.

Yo reconozco que soy un privilegiado, mi empresa me permite trabajar dos días a la semana, conectándome en remoto al trabajo. Dos días en los puedo recibir a mis hijos cuando se despiertan y darles el desayuno. Prepararles, estar un rato con ellos hablando o haciendo cualquier cosa antes de ponerme a trabajar o atenderles si hay alguna incidencia. Y la relación padre/hijos se beneficia, ¡vaya si se beneficia! Laboralmente esos dos días me siento más productivo, las horas me cunden mucho más y entro y salgo de mi jornada laboral con un ánimo muy diferente. El nivel de estrés ha bajado considerablemente y esto me ha hecho también replantearme mi relación con mi empresa.

En este bendito país en el que lo normal es echar “algunas” horas extra, salir siempre después que el jefe y trabajar hasta deslomarse por un salario que muchas veces llega justo para cubrir las necesidades básicas hablar de conciliación es complicado, mucho tendrían que cambiar las cosas. Son casos aislados como el mío, pero cada vez vamos siendo más. Una persona contenta porque puede estar un rato más con su familia también rinde más y se involucra en un trabajo en el que se siente más valorado.

“Papá trabaja hoy desde casa” Saben que es mi responsabilidad y que no pueden molestarme mucho pero si me necesitan estoy al otro lado de la puerta. Cada vez que pasan por mi estudio nos miramos a través del cristal de la puerta y sonreímos.

Arrizen Pérez. Colaborador de Wemum

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