¿Tiempo de calidad o tiempo sin más?

por | 10 Ene 2016 | , , , | 0 Comentarios

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literatura infantil
Tiempo de calidad o tiempo sin más
¿Cuántas veces habremos escuchado en boca de expertos aquello de que “lo que los niños necesitan es tiempo de calidad”? Probablemente muchas, muchísimas, porque ya ha dejado de ser un mantra de los autodenominados expertos en educación y familia para pasar al vocabulario popular como una más de esas cosas establecidas, asumidas y que sin saber cómo se hacen un hueco en el ideario colectivo sin que nos hayamos parado a reflexionar demasiado acerca de ellas.

La última vez que la escuché fue en una reunión del colegio de mis hijos, la maestra con toda su buena intención trataba de consolar a los agotados padres que después de una jornada laboral completa se agachaban sobre en una sillas imposibles para cualquiera que supere los siete años de edad, como humillándose más todavía  a lo que la maestra, con la seguridad que le confiere el hablar siempre para seres “menores”, nos explicaba sobre lo que debemos o no debemos hacer para educar a nuestros hijos con éxito. “No, no se trata de que paséis mucho tiempo con ellos, si no de que el tiempo sea de calidad, y que os pongáis a hacer los deberes juntos en un ambiente relajado, sin ruidos ni interrupciones” (después de sendas jornadas interminables de trabajo y colegio, cuando solo tenéis ganas de cenar y retozar en la cama). Pero esto último ella no lo dijo, aunque todos los pensábamos… Bueno, ¿todos? Los padres perecían asentir como comprendiendo y dándole la razón en que, sí, es cierto, necesitamos tiempo de calidad aunque se trate de quince minutos al día. ¿Pero es eso cierto? Si tan importante es el tiempo de calidad y tan buenos resultados da, ¿por qué no se convence ningún empresario de que sus empleados trabajen solamente en sesiones de calidad? Mucho más productivas y económicas para ellos seguramente, evitaríamos así las largas jornadas de trabajo tan típicas en nuestro país con dos buenas horas para comer, con mucho tiempo en cantidad para reuniones, gestiones pesadas, llamadas eternas a deshora y pausas para el café injustificadas? No, los empresarios del mundo todavía no se han convencido respecto al tiempo de calidad. Parece ser que es algo que solo funciona en la intimidad del hogar, para tu pareja, para los hijos…

Detesto el concepto de tiempo de calidad que tratan de vendernos porque da la impresión de que solo puedes compartir en familia un falso momento de perfección e irrealidad en el que, lejos de estar cansada por el día o agobiada por tus preocupaciones o atareada por las cosas más cotidianas, te muestras ante tus hijos perfectamente peinada y animada para ofrecerte a jugar con ellos a una actividad sumamente entretenida, didáctica y que genera gran júbilo familiar. Que sí, está muy bien, pero no nos engañemos, eso no forma parte de la vida real, al menos no siempre, y menos cuando trabajas fuera de casa y eres medianamente humana. Y además, es completamente falso; no necesitamos tiempo de calidad, necesitamos tiempo, mucho tiempo, para criar niños y no solo cuando son pequeños, también cuando crecen y se van convirtiendo en adolescentes. Y no se trata de tiempo en el que estar siempre a su lado hablándoles y mirándoles, si no de estar disponible, de compartir la vida cotidiana con su normalidad, sus problemas y sus alegrías. Qué importante es que los hijos nos vean cansadas y agobiadas, que sepamos explicarles qué nos pasa y cómo nos sentimos y que aprendan a respetar esos momentos, o los tiempos personales sin más, sin necesidad de vivir en esferas separadas o de que siempre tenga que haber alguna persona o actividad para aislar al niño de lo que es la vida real del adulto.

Los padres y madres que trabajan fuera de casa y que gozan de escaso tiempo para estar con sus hijos hacen auténticas heroicidades para compaginarlo todo, para ofrecerles a sus hijos toda la atención que pueden durante el fin de semana o las escasas horas que tienen libres al día, lo que se merecen es que se les reconozca lo que hacen y que la sociedad asuma que no está haciendo nada por facilitar la conciliación, no que se les envíen mensajes falsos de consuelo para prolongar situaciones de injusticia hacia las familias trabajadoras. Así que la próxima vez que alguien os diga que vuestros hijos necesitan tiempo de calidad, proponédselo a vuestro jefe o jefa, a ver qué piensa acerca del tiempo de calidad en el trabajo.

Luz Morcillo, cofundadora de Wemum

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